Mi Historia

Mi esposa y yo nos conocimos en la oficina hace algunos años, ella trabajaba en el departamento de distribución y yo en el área de producción de una empresa para artículos de bebé.

En ese entonces yo tenía novia, una chica menor que yo y que era dependienta en una farmacia.

Andrés Soto HernándezIntentando ser fiel a mi novia, nunca le insinué nada a Sandy, mi compañera de oficina, pero la química entre nosotros era evidente y podía sentirse en el ambiente.

Ella era el tipo de mujer por la que te arreglas para el trabajo, por la que llegas unas horas antes y te vas unas horas después, nuestras charlas nunca cesaban y nuestra atracción se hizo más y más intensa cada vez.

Una ocasión, durante nuestra celebración de fin de año, hablamos sobre lo que sentíamos por el otro, sobre las posibilidades de estar juntos.

Ella al principio se negó, se sentía muy cohibida por la diferencia de edades, pero yo le insistí en que eso no era importante y que debíamos darnos una oportunidad.

A la mañana siguiente, terminé con mi relación y corrí a la casa de Sandy para en seguida calmar mi sed de sus besos y su cuerpo, algo que por tanto tiempo había deseado, casi desde que la conocí.

Ella, en esa ocasión se dejó llevar por la adrenalina del momento, pero pude percatarme de que se tapaba mucho y no se desinhibía del todo.

Comprendí que el tema de la diferencia de edades le seguía afectando. Hablé con Sandy, con mucha paciencia sobre esto; le explique que a mí me parecía hermosa tal y como era, que su piel era preciosa y su edad no me importaba; pero esto no bastó para que pudiera dejar atrás sus complejos y disfrutar libremente de nuestra vida sexual.

Bien, luego de unos meses juntos, el sexo era cada vez menos y yo comenzaba a sentirme frustrado. Siempre que estábamos fuera de la habitación, podíamos tener la relación más plena y alegre, hablar de todo, tenernos la confianza que se le tiene a la alma gemela; pero en la intimidad ella se cerraba por completo y era otra persona.

No quería dejarla, o que se sintiera presionada u ofendida, pero su actitud en el sexo era muy deprimente.

Comencé pues, a buscar soluciones por internet, una alternativa que le diera libertad de elección conmigo, pues tampoco quería hacerla sentir incómoda. Pues bien, encontré el libro Afrodita en la cama en internet, lo compré, se lo regalé a mi Sandy, y al siguiente día tomé un avión a Monterrey para un viaje de negocios.

Estuvimos separados dos semanas, mismas en las que no hablamos ni nos escribimos, yo quería darle tiempo para que pensara las cosas. Sobre su computadora le dejé un mensaje: “te regalo este libro para que reconozcas a la diosa en ti, regresaré en dos semanas, te amo.”

Cuando volví de mi viaje, mi mujer se había transformado, de una frágil y temblorosa hoja, en una fuerte, dominante y libre mujer.

No podía creer en los rápidos y contundentes resultados que Afrodita en la cama había tenido en ella. No me pregunten cómo ni porqué, sólo sé que al fin, pude disfrutar de su cuerpo como yo quería, que pudimos tener un encuentro sexual duradero y profundo con la luz prendida en medio de la sala.

Ella como el mejor vino, decantó su exquisitez sobre mí, y yo, como conocedor, aplaudo su maravillosa esencia todos los días.

Actualmente tenemos dos años de casados y somos muy felices. No puedo decir que Afrodita en la cama nos haga la pareja que somos, ambos nacimos para estar juntos. Lo que sí puedo decir es que este libro Afrodita en la cama, despertó en mi mujer a la pareja sexual que yo siempre deseé, y me hace enteramente feliz, tener a la diosa del olimpo en mi cama todas las noches.

Está a tu alcance ser la Diosa de tu pareja!!!

Cómo Enloquecer A Un Hombre En La Cama

Testimonios

Cómo Enloquecer A Un Hombre En La Cama

María LeguizamónVolvió la pasión a mi vida matrimonial… Gracias a la guía Afrodita en la Cama mis encuentros sexuales han dado un giro de 180°. Simplemente es lo mejor que nos ha pasado desde que éramos novios. Gracias a tus consejos somos felices juntos de nuevo!